Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

Perdón de Dios

 

Perdón de Dios para tan poca arcilla,
a Dios pidiendo y ya sin Dios buscando;
aquí y allá, y en cada voz dejando
surcos abiertos para la semilla.

Surcos abiertos para la sencilla
granazón del Amor que viene amando,
y el corazón en medio, preguntando
si no hay arena en tan inmensa orilla.

Voces de Dios rodaron por el monte,
voces de Dios llamaron nuevamente,
y Dios miró por todos sus veranos.

Y yo, desnudo, oía al horizonte
repetir cada día el eco… “VENTE”…
y alcé temblando el resto de mis manos.

 

 

(Publicado en Daba nº 5, Palma de Mallorca
y en Semana Santa de Arcos de la Frontera., 1956)