Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

Labios para besar

 

Labios para besar,

sólo labios para besar,

únicamente labios para besar.

Tener la fruta redonda,

tener el deseo frutal

-labios para besar-

y estrujar,

y apretar,

y sorber el zumo lento

del besar.

Si la fruta es amarga

¿qué más da?;

aún es más amargo

no poderse llevar

dulcemente a los labios

labios para besar.

Únicamente labios para besar.

Y empezar,

y no hablar,

y no alentar,

y no derramar

el veneno del beso

fuera de los labios para besar.

¿Y ya qué más?

Dejar el labio terso

como un verso

sin acabar,

como un beso

no terminado de besar.

¿Y ya qué más?

Dejar

en la entraña del beso

eso que se llama

labios para besar

cuando existen labios para besar,

cuando quedan labios para besar,

cuando besan labios para besar.

 

 

(Publicado en Ganigó nº 11, Septiembre-Octubre de 1954, Isla de Tenerife)