Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

Añoranza

 

Temblaban sus volantes como pájaros heridos
y rozaban el suelo sus chapines de raso,
cuando juntos bailábamos en un salón de Viena
los divinos acordes de los valses de Strauss.

 

El azul del Danubio reflejó en sus cristales,
la ilusión de sus ojos más azules que el agua,
y las ondas brillaban bajo el arco del puente
mientras quieto el silencio nuestro amor espiaba.

 

¡Añoranzas de Viena con sus valses y el río!
Se marchó hacia otros valses y otras Vienas sin cielo
una noche en que el agua más alegre sonaba
llevando entre sus ondas un poema incompleto.

 

Hoy tiene las arenas las huellas de su paso
y los juncos suspiran la ausencia de su cuerpo,
mientras lloro su imagen por la orilla vacía
buscando en sus azules el fantasma de un beso.

 

 

(Publicado en Alcaraván, 15 de Septiembre de 1949)