Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

ROMANCE DE LA ANUNCIACIÓN

 

Hacia el balcón de la aurora

tienden su cantar los gallos

clavando espolones de oro

en la sombra de los campos.

La noche pierde el combate

y huye, a galope, del llano,

mientras toma el horizonte

una luz para milagro;

y en una pequeña casa,

con costura en su regazo,

pone pespuntes de rezo

María en su estancia orando.

Sobre una mesa cercana,

y en un búcaro de barro,

ramos de acacia florida

tienden al aire sus ramos,

y por la abierta ventana,

entre un murmullo de pájaros,

suena el cantar de la fuente

dándole frescor al cántaro.

Como un cangilón de noria

las horas siguen girando

vertiendo el agua del tiempo

por las acequias del patio.

De pronto, la estancia toda

se llena de un tinte pálido,

un ascua de roja espuma

convierte la cal en mármol,

y como enjambre de oro

que suelta al aire sus rayos,

entra Gabriel en la alcoba

con un verso a flor de labios.

... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

En las barandas del cielo

tocan pífanos y salmos;

arcángeles trapecistas

saltan de un astro a otro astro

enredándose las alas

en los aros de los años,

y los pastores de estrellas,

volviendo a Dios su rebaño,

sueltan cohetes de gloria

a la gloria del espacio.

Todo porque en Nazaret,

entre un murmullo de pájaros,

el vientre de una doncella

se hizo, de proto, sagrario.