Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

ELEGÍA POR LA PÉRDIDA DE LA BOLSITA

 

¿Dónde alientas ahora?

¿Qué otras manos recorren ahora tu arquitectura suave,

la parda consonancia de tus pliegues?

¿Bajo qué sol sin luz, sobre qué césped

sin sombra, junto a qué viento palpitas

sin las manos de ella?

Ya no tendrás el roce de sus venas,

tú, pequeña bolsita,

caracola terrestre de cotidianas cosas,

diminuto palacio de mínimos secretos,

ni oirás nuestras frases en los atardeceres

cuando el color del cielo se funde con su nombre,

ni brillarás, intensa, cuando la luz del faro

ilumine sus ojos y tus convexas cumbres.

¿Recuerdas a sus dedos?

Sus bellísimos dedos por tu mundo,

como gacelas ordenando llantos,

iban dejando en entrañables versos silenciosos

paz interior brotada de su eternal esencia.

Como gacelas por tus amplios prados;

como gacelas no, como suaves vientos

acariciando bosques de tu mundo.

Pero ¿dónde tú, ahora, sin su contacto cálido,

sin su tristeza elemental,

sin su amarme en el llanto y en la pena?

Vuelve otra vez el tenue terciopelo

de su mirar, regresa a sus latidos,

retorna de tu naufragio de soledad a nuestro amor:

ella, quizá más bella que ella misma,

con sus manos cuidadas por mis besos,

apacienta caricias no estrenadas

para otras tardes, ya los tres, unidos.