Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

AUSENCIA

 

Es como un espeso vino podrido,

como una hiedra que se sube por las paredes del alma

y estrangula el recuerdo, la esperanza, la vida,

y deja un amargor en la boca,

un calambre en el estómago,

una cierta rotura de los huesos.

Yo intento sacar mi cabeza a la superficie,

romper la superficie

de este mar de vino y sargazos,

de hiedra y sargazos,

pero al respirar se me llena la tráquea de escamas,

y me hundo hacia el fondo

como un pez aprisionado por el anzuelo,

apuñalando con mi empuje las aguas de este mar de ausencia,

huyendo hacia ese cementerio

de peces y de barcos,

huyendo hacia esa muerte de amor,

hacia ese abismo de amor que llamamos ausencia.

 

Yo pienso en ti como pudiera pensar en París,

como pudiera pensar en Kansas City,

como pudiera pensar en un cuadro del Greco,

en este vals dulzón que la radio tortura

mientras asesino las teclas de la máquina;

yo pienso en ti como en un pez metido en un acuario,

como un nido de hiedra entre la hiedra,

y tengo que bucear entre recuerdos,

ahogarme entre recuerdos casi enfermizos

para llegar hasta ti, para pensar en ti

como en una mujer a la que amo

y no como una fecha, como una música de moda

o un lugar en el mapa.

Pero es como un espeso vino podrido,

como una hiedra que se sube por las paredes del alma,

y yo me hundo hasta lo más hondo de esta ausencia,

hasta ese cielode la ausencia donde nadie

-ni estrellas ya, ni ángeles, ni nubes-

puede decirme sin equivocaciones

el color de tus ojos,

el número de besos que caben en tu mano derecha

o el vértice seguro de tu amor.