Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

PLAYA BAJO LA LLUVIA

 

He paseado sobre ti, playa,

azotando la lluvia mi impermeable urbano

y la quebrada piel

de mi treinta y nueve de fabricación artesana;

he sentido resbalar

ese dulzor del agua por mi rostro

mientras golpeaba,

con ciudadano gesto de cansancio,

los múltiples zapatos que te cubren,

desvencijados restos del inmenso

naufragio del planeta.

La ciudad, allá al fondo,

era sólo un suspiro de brumas,

un golpear campanas contra nubes,

con su araña de hilos telegráficos

y prisas de autobuses.

Y ahora, allá,

este olor momentáneo de tierra madurada,

de agua madurada por la lluvia,

de tristeza madurada por la lluvia,

habrá vencido el olor de gasolina sintética,

de pupilaje modestísimo.

He paseado sobre ti, playa,

agrandando mi mundo de recuerdos,

alejándome de ti

por la escala de días anteriores,

de playas anteriores,

de anteriores y unánimes nostalgias revividas.

Pero algunas veces el recuerdo

también está cubierto de naufragios,

de podridos restos de veraneos inútiles,

de tablas carcomidas,

de zapatos estériles

ya sin calor humano y entrañable;

y entonces

sobre la playa de los pasado llueve

tristeza madurada

que haga latir un poco más aprisa

los nudos de la ausencia

sin una mano acariciante

que revuelva el cabello

diciendo adiós a las preocupaciones.

He paseado

bajo esta leve llovizna de otoño y de recuerdo,

y ya, en el límite

brutal de este cansancio de sin nadie,

en la chorreante arena

he escrito con mi zapato,

mi humano treinta y nueve de fabricación artesana,

una palabra sólo:

TRISTEZA.