Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

BAJO ESTA LUZ...

 

Bajo esta luz tristísima de otoño

yo pienso en ti. La tarde a ti camina

y el recuerdo navega hacia tus manos,

hacia tu pura luz, hacia tu voz tranquila

como una nube más de otoño que llevara

mi vida, hecha latido, por tu vida.

 

La ciudad está sola. El mundo tiene

en carne ardiente la pasión. Precisa

mi pasión de tu voz. Sin ti, la tarde

es una rota, eterna despedida.

 

La ciudad está sola. Yo estoy solo

en ausencia total de mí. No trina

ningún pájaro ya. Sobre el sendero

un hombre y su dolor, lentos, caminan.

 

¡No hay ya valor para mover las rocas!

Los ríos de la nada precipitan

hacia mí su caudal. Señor, ¿no hay nadie

que soporte conmigo esta alta herida?

 

Bajo esta luz tristísima de otoño

yo pienso en ti. Hacia la noche inclina

la balanza del tiempo Dios. Su mano

peina los vientos, nace las sonrisas.

 

En tu ciudad las playas serán tristes

como este atardecer en mis orillas.

(Todo el vivir me brota de tu nombre

que en soledad mi amor alienta y grita)

 

Pero este atardecer, ya con tus manos,

-tú misma  atardecer, alma del día-,

revuelve mi cabello. ¿Será el viento

o es que ya muere en ti mi noche antigua?