Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

15

 

No tendrás el valor de pronunciarlas.

Se quedarán pudriéndote por dentro,

clavándote sus sombras infinitas,

devorando la escasa luz que tengas.

Sus sílabas serán como puñales

horadando la esquina de tu gozo,

plantando de cipreses tu alegría,

tapiando tus corrales y dehesas

para dejarte maniatado y vivo

sobre el desierto de tus soledades.

No volverán su curso tus palabras,

no abrirán nuevo surco en los tarajes

y las que nunca pronunciaste, ahora

serán espejos curvos de barracas

de ferias pueblerinas, sin sentido,

que te irán deformando la estatura.

 

Pondrás dique de olvido a los recuerdos,

tu impulso luchará contra su acoso,

y les tendrás vencidos, en la zona

más lejana y letal de tus fronteras

más seguras, llevando su destierro

entre el pan y la flor de cada día.

Domeñarás su tenebrosos ímpetus

por retornar al sol y a lo viviente,

restañarás las grietas que en tus muros

abran sus golpes, su embestida ciega,

con la cordura de lo cotidiano,

con la luz de la casa ennoblecida.

 

Tu paisaje interior tendrá lugares

a los que ya nunca volverás. Su tierra

proyectará una sombra sin penumbras,

una rotunda, espesa, dura sombra

sin regatos, ni frutos, sin salida.

Aquí un acantilado sobre el agua

te hablará de un amor; un chopo herido

por el último sol, será la antorcha

de una tarde perdida entre los pájaros;

un puente sobre un río, el paso lento

de la brisa de agosto por las ramas

de los lejanos, firmes eucaliptos

te dejarán transida de emociones

la vulnerable roca en que te apoyas.

Lugares sobre el tiempo, en los que nada

dejaste, y te dejaron maniatados.

 

Pero nunca serás lo que esperabas;

estarás limitado por tus sombras,

oprimidas tus células por fuerzas

que desataste para alzar el mundo

y se enroscaron, tercas, en tus vísceras;

las palabras no dichas, los recuerdos

que intentas sofocar, y esos lugares

que tuvieron tu ser como sin verte,

serán esclusas ciegas de unos ríos

que no serán el mar hacia el que fluyes.