Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

24

 

Dos Antonios van conmigo

haciendo andar a mi cuerpo;

uno el de fuera, el que todos

miran cuando a todos llego,

el burócrata, ordenado,

el de sembrar en el suelo,

el de la fachada alegre

y que presume de versos.

 

Otro, el que ni yo conozco,

y me va arañando dentro,

el que vive cuando vivo,

se muere cuando me muero,

con vocación de suicida,

con garras en vez de dedos,

el que sueña con la mar

y busca en la mar su sueño.

 

Dos Antonios contra mí,

acosándome, en asedio,

poniendo puerta a mi campo,

alzando muro a mi viento,

abriendo los portalones

de las acequias del miedo.

 

Pero otro Antonio entra en baza

por si no era poco el riesgo;

el Antonio que tú ves,

el que piensas que yo tengo

lanza su arrojo a la lucha

para asesinarme luego.

Repetido en mi pupilas,

contorsionado en espejos.

ese yo que me ves tú

-no el que soy, ni el que tengo-

va en mil diferentes modos

mis Antonios constriñendo.

 

Con tres Antonios distintos

sólo un muerto verdadero:

el que yo busco conmigo

y que para mí no encuentro.