Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

26

 

Sujetaba su voz porque sabía

que acusaría su feroz tristeza,

la aprisionaba, sí, como una pieza

rota, como un reloj de su agonía.

 

Puso en hora su fuego, y no podía

darle cuerda al recuerdo... Su corteza

quebró el cristal... Echaba la cabeza

sobre los brazos... Ni llorar podía.

 

Rompió el timón y puso en cuarentena

el barco de su pena y su amargura.

(Un olear cercano el viento labra.)

 

Tiró su voz y la enterró en la arena;

y puso sobre el mundo su cordura

ardiéndole el volcán de la palabra.