Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

27

 

(Parque en la noche)

 

Gozo del parque en la silente noche,

bajo los altos árboles, sumido

en la penumbra de la luna, sobre 

las duras sombras de hojarascas;

gozo del parque y su nocturno aroma

va tejiendo guirnaldas de recuerdo,

y estallan los silencios de la noche

entre el ser y el no ser de la esperanza;

los diurnos "te quiero" ponen fondo

al callar de los pájaros cantores

y el cauce de la noche va llenando

al parque de una música remota

y al corazón de música imposible.

 

Tendido bajo un árbol, en la orilla,

miro pasar las aguas de este río

y gozo los tarajes, el murmullo

del viento en la enramada, y el pequeño

meandro que sostiene el suave surco

en la contraria orilla en que me encuentro,

y el ímpetu del álamo subiente,

y el robusto eucalipto, y la alegría

de decorar la brisa los vencejos.

 

La playa en soledad me acoge en brazos

de su invernal y cósmico abandono,

y gozo la ternura de la tarde

y palpito al reencuentro de las olas,

y este plomizo cielo de febrero

va colmando de música infinita

los solitarios y nocturnos parques

que al gozo, y al conjuro de este gozo,

se crecen en regustos solitarios;

y tendido en la arena de la playa

se hace eterna y sumisa la alegría

al leve paso de lejana nave.

 

Pero mi gozo está de muerte herido,

asaetado de imposibles sueños,

cercenado del ser que lo sustenta

por renuncias, por múltiples renuncias.

En el nocturno parque el gozo duele;

no le podrás tener al mismo tiempo

en su diurna dimensión de alturas;

y estarás en la orilla de ese río,

triunfador y bebiéndote su gloria,

pero no podrás ser al mismo instante

un habitante de sus dos orillas;

ni gozar de la sombra de los álamos

mientras los ves desde la opuesta margen;

y estarás en la playa descubriendo

los confines del mundo, viendo, lenta,

pasar, en soledad, la nave grácil

que al cielo con su vela condecora,

y no te podrás ver desde la nave

nostálgico en la arena de la playa.

 

Renuncias constriñendo y limitando,

haciendo al hombre ser lo que no ha sido

y haciéndole soñar con un reguero

de muertes de esas vidas que no tuvo.