Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

7

 

Las aves del verano tienen lastre

de muerte entre sus alas. Indecisas,

se quiebran las cabezas contra el muro

del desencanto y de la confusión.

 

Sólo plumones desgajados quedan

de sus vuelos señeros; sólo el aire

sin sustentar más que la nada en vértices

de nostalgias que fueron; sólo el canto

del vacío en las ramas de la tarde.

 

Y esqueletos de pájaros cayendo,

nublando el sol de julio y las orillas

de mares que tuvieron luz y gozo.

Han muerto los veranos en mi mundo;

han cerrado sus ojos en las galaxias

y ruedan, huevos hueros, con sus soles

marchitos, como en fríos otoñales,

gritando un desgajar de luz en sombras

en las que va tirando, a tropezones,

eso que alguno, a veces, llama vida.