Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

"Bienaventurados los que nada esperan

porque no sufrirán desilusión"

 

a María Antonia García Fernández.

 

Y de pronto se nota

que la maleta del viaje se ha roto por el fondo,

que el saco para el camino tiene una costura deshecha,

que la alforja de la esperanza está completamente vacía

y nada se tiene a mano contra la pérdida.

Y el hombre sigue su jornada,

atraviesa torrentes, cruza montes,

apacienta las lunas del viaje

y con cayado corvo

edifica su tienda contra el viento.

Pero es ya viento lo que tiene sobre la espalda,

pero es ya viento lo que le come los ojos,

lo que le crucifica sobre el valle,

lo que le hace despojo de bienaventuranza.

Quiere seguir, romper la espesa noche

que lo separa de la dicha

y se encuentra un pantano por sendero,

una voz que lo afirma en la tristeza,

y el hombre se hace rama de abedul,

se hace un trozo pequeño del paisaje

y grita contra todo y hace bola de nieve con su pena

para lanzarla por el mundo.

Pero el saco para el camino está roto y vacío.

Con tela débil de recuerdos

quiere sujetar su contenido,

quiere apresar el contenido de los días,

pero el día también se hace viento,

se hace un valle lejano,

un pedazo de nada amortajando

a ese cadáver de la esperanza que llamamos desilusión.