Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
 
(Yo, ante mí mismo)
 
a Cristóbal Romero y
Manuel Orellana. 
 
¿Quién es este desconocido que me mira,
que escucha mis palabras,
que ve desde mí mismo lo que veo?
Muchas veces lo tuve frente a frente,
le he visto hacer el nudo a mi corbata,
enjabonar la cara bruscamente
para afeitar al otro, al del espejo;
le he visto pasear del brazo mismo
de su silencio, recorrer paso a paso su amargura;
codo con codo hemos vencido
el tiempo en que vivimos juntamente
y ahora está frente a mí, a un siglo de distancia.
Me es familiar su cara, sus rasgos definidos,
su cicatriz pequeña en su mejilla
y recuerdo a un muchacho que corría
sangre arriba y abajo por mi aliento,
echando al vuelo las campanas todas,
ponienco dique a un río,
buscando diamantes entre las zarzamoras.
Recuerdo, sí, recuerdo... pero habla
y no entiendo su voz, mira y no entiendo
su mirar, y lanza cohetes
y yo, desde la pena de los años,
oculto la cabeza porque no le conozco.
Es eso lo que queda de mí: sólo un extraño.
¿Pero dónde estaré? ¿Bajo qué árbol
estaré echado ahora silbando una canción?
¿Sobre qué arena de qué playa
gozaré el aire antiguo de mis días?
No me encuentro, Señor. ¿Dónde me hallo?
¿Qué carne habita ahora mi latido?
¿Acaso no lo sé y estaré muerto?