Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

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(Necrópolis de Carmona)

 

A Mª José Sanz Fuentes, a Maribel Simó

y María Dolores Escribano

 

Aquí los hombres terminaron. Puede

que no fuera tan leve, como gritan

las piedras y los siglos, esta arcilla

que les tocó para el descanso. Incluso

puede que no supieran nunca cómo

el término sería, como el sueño

del que no despertaron.

Pero, ¿acaso

estuve yo con ellos, y estas huellas,

y estos huesos que al sol de Andalucía

enseñan sus entrañas minerales

fueron míos… y no lo sé tampoco?

Un recuerdo me viene del olvido

sin poderlo apresar. Pero mis venas

van arrastrando en una antigua sangre

voces que yo no entiendo.

Acaso hubo

un tiempo en que los pájaros romanos

ponían a compás entre mis dedos

los versos de su canto, y no conozco

canto más triste.

Entierro los silencios;

renuncio a mis olvidos. Sólo tengo

una lista de nombres que me suenan

como a un agua perdida en otros mares,

como a unos surcos rotos por el tiempo.

Pero ¿dónde los labios que mi nombre

no pronunciaron?, ¿dónde el duro viento

que pudo silenciar a los olivos?

Terminaron aquí.

¿Pero se puede

acabar cuando se alzan en susurros

de dos milenios de estatura para

que alguien se sienta muerto y abrazando

a estos muertos que viven por la piedra?