Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

12

 

El asco de la vida es duro y cierto.

Nadie lo dice y todos lo padecen;

es una hiedra cuyas ramas crecen

hasta anularte, hasta dejarte muerto.

 

Naciendo de la selva o del desierto

sus frágiles semillas pujan, vencen

tu resistencia y, sin saberlo, mecen

tu vida y muerte, como el mar al puerto.

 

Porque aunque siempre el cómo y cuándo ignoro

sé que entre penas y renuncias masco

su pulpa fresca y bebo su veneno.

 

Creciendo el cobre donde asiaba el oro

la vida, con su muerte y con su asco,

apaga glorias donde sólo hay cieno.