Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

4

 

Si mis ojos tocaron la esperanza

alguna vez, y alguna vez mi mano

acarició el trigal de su verano,

son viejos días que mi voz no alcanza.

 

Si alguna vez sostuve la balanza

de la alegría y alguna vez en vano

la buscaba, no hallaba en mi pantano

más que restos vencidos de añoranza.

 

Porque quise encontrarme la alegría

deslumbradora, la que deja ciego

de luz y en luces quiebra tu quebranto,

 

ignoré la pequeña que salía

al paso en mi camino para luego

vivir de su vacío y de mi llanto.