Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

5

 

El recuerdo es como un postigo humilde

que da a barrancos y empedradas calles,

a cuestas empinadas y sumisas

de evocadores nombres, a espadañas

doradas al sol último de otoño.

El recuerdo es la entrada de unas plazas

sin más adorno en ellas que los siglos.

Pero el recuerdo clava cada día,

como un dardo doliente y luminoso,

cuando tendido bajo un árbol nuevo

queremos ser la sombra de otros árboles.

Cuando queremos atrapar las piedras

que sostuvieron nuestro tiempo muerto

se hacen guijarros duros que encallecen

los más puros contornos que tuvimos;

y los barrancos, precipicios de años,

se hacen inalcanzables simas, tétricas,

para que sepultemos nuestro ayer.

Por eso condenamos los recuerdos

a cadena perpetua en el olvido

y nos atamos a ellos, condenándonos.