Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

19

 

Para mis hijos Violeta y Alberto

 

Aunque no te des cuenta, existen

amanecidas que te traen

otras formas distintas

de contemplar el mundo.

 

Pocas son.

 

Pero tienen el encanto sumiso, la alegría

de que no tienes ciegos para todo

los ojos de tus ansias, que los buitres

que te van devorando, a veces toman

un poco de respiro, entonces puedes

ensanchar tus pulmones,

dejar en la estacada

-por poco tiempo, por supuesto-

a esos fantasmas místicos y locos

que te marcan ocasos

porque les vas dejando que construyan

tu mundo a sus caprichos.

 

Y hasta puedes reírte de tu sombra.

 

Y a veces llega a tanto tu osadía

que tomas por el brazo la arrogancia

de esos genios sarcásticos y torpes

que quieren suplantarte,

te tomas unas copas con sus burlas,

los dejas olvidados

en la madera compasiva

de unos manchados mostradores

y te vas solitario hacia otra tasca

como si nada sucediera nunca.