Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

22

 

Para mis nietos Santiago y Miguel...

...y aquellos que puedan venir.

 

Tan mínimo prodigio

para albergar la eternidad...

 

Cómo puede encerrarse en un instante,

en espacio tan corto,

mil siglos de existencia.

Tan restallantes, a veces, un relámpago

que ya no quiere luz, que ya te sobran

otros deslumbramientos,

otros siglos

que fueron lamparillas apagadas.

 

Y no pueden medirse los milagros

por su extensión. Tan sólo

por el sabor amargo que te deja

saber que son irrepetibles.