Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

2

 

  Me han apagado tantas luces

que la sombra es mi luz; inútilmente

recorro los senderos que hace tiempo

deslumbraban de gozo, deslumbraban

tan sólo por el gozo que guardaron.

 

  Y nunca anochecía.

Y nunca estuve ciego.

 

  Pero con duros garfios

los años desgarraban

los bellos habitantes de luz

que fueron mis amigos, que llenaron

mis horas con palabras luminosas,

con ráfagas de amor, o por lo menos

con penumbras que nunca

tuvieron soledad como refugio.

 

  Pero tan sólo queda la ceguera,

el envés de la luz, la duda enorme

de saber si tus ojos

han podido servirte alguna vez

para otra cosa que no sea

en vislumbrar tu propia negación.