Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

 

6

 

  Un largo adiós se quedará

colgando de mis labios,

de las aristas de mis dedos.

 

  Quizás alguien lo sienta

como un temblor que roza el aire

que le rodea, como una voz

que entre otras muchas voces recordará.

 

  Quizás en algún árbol

haga mi adiós su nido; puede incluso

que vuele con los pájaros al mar.

 

  Quizás mi adiós naufrague

como un atardecer bajo las sombras.

 

  Pero ese largo adiós

con que le digo adiós a lo que he amado,

ha de encontrar el hueco en que remanse

la soledad de otros adioses.