Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena
Antonio Luis Baena

Emilio Durán

(1934 - )

 

Nace en Sevilla. Estudia y se licencia en Derecho por la Universidad Central de Madrid.

Reside en distintas ciudades (Barcelona, Huelva, Málaga y Madrid) hasta que en 1969 regresa a su ciudad natal. Funda los pliegos de poesía El carro de la nieve, convertidos después en editorial del mismo nombre, que abarcó la literatura erótica, la poesía y el ensayo.

 

Sus relatos han sido galardonados, en 1991 con el “Puente Zuazo” y en 2002 con el “José Luis Acquaroni”. Tiene publicadas las novelas La última batalla de Fernando de Abertura (Premio “Camilo José Cela”, 1994) y Cartas de amor a la condesa (2005), Plaza del Cabildo (2009), relatos y un centenar de artículos periodísticos.

 

 

Han sido premiado sus libros de poemas: Cartas son cartas (1991), con el “Premio Fundación Cultural Miguel Hernández”; Mosaico de los amores perdidos (1994) con el “Premio Leonor”; Logia de conversos (1996) con el “Villa de Peligros”; Memoria de la vida (1996) con el “Ciudad del Guadaíra” e Itinerario de amor sobre un plano de Olavide (2002) con el “Ciudad de Andújar”. Asimismo, ha publicado entre otros los siguientes poemarios: Paralelo 40, Ejercicio de retina, Exilio de pecho adentro, Diez poemas con la muerte por medio, Tarde de júbilo seguida de excomunión, Catacumba de rosas, La luna de la Menara, La dorada memoria de ese narciso, Camino de Nadir, Blanco es el color de la paloma, Carta son cartas y Mosaico de los amores perdidos

 

No creo merecer toda esta luz,

este contemplar la vida del hombre

con tanta claridad.

Me entristecen las tinieblas

donde los hombres se agitan,

adorando dioses que son sombras.

 

Del libro Logia de conversos

 

 

La complejidad del mundo,

la muerte y su silencio,

acaso se reduzcan

a un trino de pájaro,

a una gota de agua,

a unos ojos...

 

Del libro Logia de conversos

 

 

No olvides tu barro primitivo,

ve izando horizontes con banderas

y mírate al espejo turbiamente.

Aunque sea todo inútil y tus pasos

te estén llevando camino de Nadir

y esas sombras que ahora te distraen

tan sólo sean un soñar efímero

que debes disfrutar con avaricia

 

Del libro Camino de Nadir

 

 

[...] El taxi frena bruscamente, precipitando a la pareja hacia adelante. Antonio, el conductor masculla "¡Joder, lo que faltaba!", suena una descarga de fusiles que retiembla en los espacios abiertos de las eras achicharradas y a través del cristal delantero, Mario contempla -titilando el reverberar del sol sobre el asfalto- troncos de árboles cruzando la carretera y a un grupo de hombre armados que asoman desde un ribazo y se sitúan en las cunetas. [...]

 

De la novela La última batalla de Fernando de Abertura